Hipervigilancia

 

Chica mirando a través de una lupa

La hipervigilancia es un estado continuo de alerta, por lo que se esta continuamente pendiente del entorno, aunque en realidad el peligro no sea real. Este excesivo nivel de activación y vigilancia suele estar relacionado con ansiedad, cansancio o agotamiento y dificultades para desenvolverse en el día a día.

Leer el artículo de hoy te aportará conocimientos e información para abordar la hipervigilancia y así recuperar el bienestar emocional y psicológico del individuo.


Características de la hipervigilancia

La hipervigilancia se caracteriza por una excesiva atención prolongada y sostenida en el tiempo con el impacto físico y mental que esto conlleva. Dicha hipervigilancia se caracteriza por un aumento en la sensibilidad a estímulos del ambiente, lo cual se acompaña de tensión muscular, agotamiento, insomnio y sobresaltos muy intensos.

Y aunque en principio es una respuesta del organismo adaptativa que le permite sobrevivir, cuando se prolonga en el tiempo y se vuelve excesiva se torna desadaptativa con alteraciones físicas y en el carácter o ánimo (irritabilidad, evitación, etc)


Respuestas típicas en una persona con hipervigilancia


Hipervigilancia a estímulos ambientales

La persona con supervigilancia tiende a sobresaltarse ante ruidos cotidianos (puertas, teléfonos...). También puede caracterizarse por la necesidad de revisar puertas, ventanas o escanear las estancias del trabajo o del hogar buscando salidas de emergencia.



Hipervigilancia en conductas sociales

La vigilancia o escrutinio no se limita a lugares y estímulos físicos sino que se expande también a expresiones faciales, gestos corporales de los demás...Buscando señales de crítica o amenaza o engaño.

A esto se añade la tendencia a evitar visitar determinados lugares por miedo a la perdida de control o por miradas o interacciones sociales de las otras personas.



Hipervigilancia y síntomas físicos

La hipervigilancia se asocia a problemas de tensión muscular, sudoración, mayor tasa cardiaca o respiratoria, ataques de pánico u otros síntomas de ansiedad.



Pensamientos en la hipervigilancia

Los pensamientos más frecuentes en la hipervigilancia están relacionados con la sensación de falta de seguridad. Dichos pensamientos son causantes de una gran sensación de miedo e inseguridad y en ocasiones acompañados por culpa o vergüenza.



Casos clínicos y hipervigilancia

En muchos individuos que sufren hipervigilancia existen trastornos como ansiedad generalizada, trastorno de estrés postraumático o fibromialgia, los cuales suelen ser la causa de dicho vigilancia excesiva.


Causas y origen de la hipervigilancia


La hipervigilancia es resultado de la interacción de factores traumáticos, neurobiológicos y psicológicos.



Experiencias traumáticas

Tras experiencias traumáticas como episodios de violencia, abusos, guerras o accidentes de distinta índole, existe una activación de la amígdala y desconfiguración del sistema límbico que favorece la aparición del escrutinio y observación del entorno como una forma de protegerse de posibles peligros futuros.



Factores psicológicos

La ansiedad es la principal causa psicológica que ocasiona la hipervigilancia, ya que acentúa la atención y hace que se interpreten estímulos neutros como peligrosos o amenazantes.


Factores neurobiológicos

Cuando el sistema nerviosos simpático y el sistema límbico se activan el estado de alarma favorece la constante producción de cortisol en el organismo, hormona que agudiza el estado de estrés y ansiedad.


Otros factores

Factores ambientales o familiares favorecen la inestabilidad e inseguridad en el individuo. Dichos miedos anidan en las personas desembocando en hipervigilancia durante la adolescencia o vida adulta.



Tratamiento para superar la hipervigilancia

El tratamiento para poder superar o disminuir la hipervigilancia se caracteriza por la combinación de estrategias psicológicas y médicas.

Con la terapia cognitivo-conductual detectaremos los pensamientos catastróficos para su modificación. Así como aprender distinguir los pensamientos reales de los que solo nos advierten de posibles amenazas.



Exposición gradual

Para reducir la respuesta excesiva ante los estímulos que disparan la hipervigilancia es interesante exponer a los estímulos para ir reduciendo su impacto sobre el sujeto con una exposición progresiva y gradual.



Técnica EMDR

Con esta técnica podremos procesar el trauma y reprocesar los recuerdos doloroso y traumáticos, para tomar perspectiva y el impacto negativo de dicho eventos sobre el sujeto se menor.



Mindfulness y meditación guiada

Con la práctica de mindfulness y meditación guiada se aprende a redirigir la atención y disminuir el escrutinio y escaneo del entorno. Así como la reducción de la actividad del sistema nervioso simpático responsable de la ansiedad.



Cambio de estilo de vida

Incorporar rutinas de gimnasia, deporte y/o realizar caminatas o cualquier otro tipo de ejercicio físico. Así como la ingesta de tabaco, café, alcohol, entre otros son algunos de los hábitos saludables que nos pueden ayudar a tener menor ansiedad y mejor el estilo de vida.



Apoyo y recursos sociales

La familia, las amistades o la pareja crean espacios de seguridad y comprensión que arropan al sujeto que padece dicha hiperactividad.



Superar la hipervigilancia requiere un proceso de autoconciencia y acompañamiento terapéutico para poder regular el sistema nervioso y recuperar el bienestar mental y psicológico.


Artículo escrito y revisado por Noemi Bartolomé Psicóloga| Graduada en psicología. Experta en terapia de pareja, dependencia emocional y autoestima. Trauma (EMDR). 



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