Expectativas: Qué son y cómo gestionarlas

 

Chica pensando

La palabra expectativa viene del latín “Expectare” y significa “ Esperar que aquello que se desea va a suceder”. Por tanto podemos decir que tiene que ver con la realidad de las cosas pero que también están relacionadas con nuestros anhelos y necesidades.


Desde la perspectiva psicológica las expectativas son suposiciones que nos imaginamos que ocurrirán en el futuro basándose en variables objetivas y tangibles de la realidad mezcladas con variables subjetivas que tienen que ver con los deseos del individuo, pero que por tanto no tienen porque ocurrir.



Tipos de expectativas

Por tanto si son anticipaciones que hacemos y que no tienen porque cumplirse, es interesante saber como ajustarlas a la realidad para evitar decepciones y malas experiencias que nos condicionen en un futuro o/y nos generen miedos. Para ello es importante conocer los distintos tipos de expectativas:

Expectativas normativas

Las expectativas normativas son aquellas expectativas que asumimos de normas sociales. Están ligadas con la sociedad y la cultura donde vivimos, por tanto todos los esperan, porque todo el mundo, o casi todo, hace lo mismo. Lo asumimos casi “sin que nos lo enseñen”.


Por ejemplos si estás en un tanatorio, todo el mundo sabe como comportarse o saludarse. Tenemos unas expectativas normativas como todos hablaremos o nos saludaremos según nuestro país y cultura.



Expectativas predictivas

¿Puedes imaginarte una situación en el futuro y elaborar un guión o historia en tu mente sobre cómo será? Esos comportamientos, conductas, etc que harás o realizarás serán expectativas predictivas, ya que las puedes predecir en un momento futuro aunque esa escena de tu vida aún no ha ocurrido.


Son muy útiles para saber como comportarnos, nos dan seguridad ya que nos hacen sentir bien al saber como reaccionaran los otros y cómo comportarnos nosotros. Disminuyen la incertidumbre.


Ejemplos son primer día de universidad, una entrevista de trabajo, entre otras muchas...


Expectativas merecidas

También tenemos expectativas basadas en juicios morales o ética personal de cada individuo o persona. Es decir, según como nos comportamos nosotros por nuestro código ético, consideramos justo o no que nos pase o ocurra ciertas cosas en la vida.


Por ello si nosotros somos fieles y leamos que es justo y que así “debe” ser que nuestra pareja se comporte o nos trate. Son expectativas ligadas a la decepción, puesto que nos puede parecer lógico esa reciprocidad, pero la otra persona puede tener otro código moral y por tanto la fidelidad no fluirá en ambos sentidos.


Expectativas ajenas

Son las expectativas que tenemos sobre los demás, aquellas que elucubramos sobre cómo se comportarán los otros. Si sabemos gestionarlas bien evitaremos que nos hagan daño e impacten sobre nuestra autoestima.


¿Sabes cómo manejar las expectativas?

Pasemos a ver como gestionar correctamente la expectativas:

    - Es interesante que sean lo más ajustadas a la realidad para evitar una constante frustración.

    - Aconsejable analizarlas para poder observar si hay una parte realista de otra parte que no lo es tanto.

    - Orientadas a la acción. Siempre desde tus valores, siendo coherente con ellos.

    - Es conveniente estén fundamentadas en el locus de control interno, en lo que podemos controlar nosotros, y no tanto en lo que está fuera de nuestro control.

    - Debemos gestionar el tiempo y planificar que hacer con él, no podemos esperar que algo ocurra sin más.


Usar las expectativas a nuestro favor


Es posible utilizar las expectativas para alcanzar nuestros objetivos. Si recordamos el experimento de Rosenthal y Jacobson en el estudio del Efecto Pigmalión o profecía autocumplida veremos cuan útiles son. En dicha investigación se reunia un grupo de estudiantes de capacidades intelectuales normativas pero a los profesores se les decía que algunos de sus alumnos tenían buenas capacidades para los estudios, mientras que los otros no las tenían.

 

Pues bien cuando al tiempo se evalúa los resultados académicos de estos alumnos y el grupo que se “etiquetó” como altas o buenas capacidades obtuvieron mejores resultados. Esto es debido a que las expectativas que depositaron en ello y por tanto tiempo, implicación fueron mayores.


Asi es como las expectativas y estar orientados hacia el logro crean mejores resultados. Las expectativas generan acciones y las accionen confirman expectativas.


Las conclusiones que podemos sacar de dicho experimento y de este artículo por tanto son que puedes regular tus expectativas para evitar el dolor o daño en tus futuras acciones o interacciones sociales, mejorando tu bienestar psicológico y salud mental. Así como aprovechar tus expectativas para convertirte en tu propio Pigmaleón. Y si necesitas ayuda no dudes en contactar con un profesional para alcanzar tus retos o metas personales.

Artículo escrito y revisado por Noemi Bartolomé Psicóloga| Graduada en psicología. Experta en terapia de pareja, dependencia emocional y autoestima. Trauma (EMDR).



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