Introspección: Qué es y cómo realizarla
La introspección es una capacidad psicológica que nos puede ayudar a conocer nuestros sentimientos, pensamientos y necesidades, que puede convertirse en una habilidad muy valiosa para conectar con nosotros y así poder cuidar nuestro bienestar emocional y psicológico.
Si quieres saber en que consiste la introspección y cómo practicarla diariamente o cómo integrarla en nuestro día a día para disfrutar de sus beneficios sigue leyendo nuestro artículo de hoy.
¿Qué es la introspección?
La introspección no es pensar, sino observarnos a nosotros mismos. Es decir, es estar atento y tomando consciencia de nuestro interior, sentimientos o emociones y pensamientos. Observar sin intentar cambiar, en otras palabras sin juzgarnos, sin criticarnos.
Mirar a nuestro interior a veces no es cómodo, ya que eso implica ver contradicciones y reconocer parte de nosotros que muchas veces evitamos. Pero sostener nuestras emociones atravesando nuestros miedos, tristeza o rabia, nos ofrece la oportunidad de iniciar el cambio para la profunda transformación interna y desarrollo personal.
¿Características de una persona introspectiva?
Una persona que practica la introspección no es una persona callada o aislada. Es una persona que sabe observar y escuchar su mundo interno, intentando no vivir en piloto automático. Es una persona que tiene una fuerte conexión con su yo más profundo, sensible y reflexiva que puede hacer una pausa antes de actuar o reaccionar.
En caso de tener pensamientos intrusivos (pensamientos automáticos muy recurrentes) saben verlos desde la distancia, sin negarlos y lo más importante sin que les genere ansiedad o malestar. Observarlos separándose de ellos gracias a una mirada amable y compresiva.
Y es que cultivar la introspección es promover otra forma de estar. Es una forma de encontrarse más conectada en el mundo y en el presente, el aquí y el ahora. Además socialmente sabe cuidar sus vínculos desde la honestidad emocional y desde la paz interior.
Ejercicios para practicar la introspección
La introspección no siempre debemos buscarla en momentos de cambios vitales o de crisis, se puede practicar en cualquier momento del día, en un día normal.
-Reflexión al final de la jornada: Al final del día reflexionar sobre nuestras emociones, podemos preguntarnos que sentimientos hemos sentido hoy, ¿Qué emociones he atendido hoy y cuales hemos ignorado?, ¿He cuidado mis necesidades?, ¿ He cometido errores hoy? ¿De que me siento orgullosa sobre mis actos de hoy? Entre un largo etcétera.
-¿Desde dónde estoy actuando?: Qué emoción está tomando el timón del barco, estoy actuando desde el miedo, desde la ilusión, desde el malestar, desde la culpa, etc. Reflexionando sobre nuestras decisiones y desde el origen de las mismas
-Introspección sobre reacciones intensa: Si ese día has tenido comportamientos bruscos o más fuertes de lo normal, podemos preguntarnos que parte de nosotros se activo, ¿está relacionado con algún miedo o herida emocional? En lugar de justificarnos o atacar a los otros, es buscar el origen de ese comportamiento.
-Cambiar de opinión: Puede ser que notemos en nuestro interior que una conducta o decisión nos esté afectando. Muchas veces decidimos demasiado rápido y nuestras acciones no están alineadas con nuestros valores o necesidades. Por ello reflexionar sobre un posible cambio en nuestra opinión al respecto de un asunto, pueden ser un buen ejercicio de introspección.
-Ejercicios de mindfulness y meditación: Hay diferentes practicas de mindfulness y ejercicios de meditación que nos pueden ayudar a mejorar nuestra capacidad de introspección. Leer artículo "Mindfulness y meditación"
-Escribe sin juzgarte, criticarte o censurarte: Nos referimos a una escritura terapéutica que se centra en que has sentido a lo largo del día y en porque. Como si de un diario emocional se tratase con el cual descubriremos patrones, heridas...Con lo cual crearemos una herramienta de autocuidado.
-Busca un lugar tranquilo: Busca un lugar donde estar en silencio, donde sentarte cómodamente y respirar. No intentes vaciar tu mente, solo observa las imágenes, pensamientos y sentimientos que vengan a tu cabeza y observa también tu cuerpo las sensaciones corporales que afloren en él.
Para acabar añadir que la introspección no es un sitio a donde llegar sino un espacio donde volver, donde volver a ti desde el cariño. Es una invitación a parar y escuchar tu cuerpo. A veces simplemente fijarnos en la tensión en el cuello y en los hombros o el nudo en el estomago y colocar sobre el lugar del cuerpo con malestar es suficiente para iniciar el dialogo con nosotros mismo.
Y recuerda la introspección no es sobre analizarse ya que de este modo acabaremos cansados y confusos, la introspección es todo lo contrario es traer tranquilidad y claridad a nuestra mente. No siempre es fácil, pero te transforma al mirarte sin juzgarte, sin tener que resolverlo todo, sino aprendiendo a habitarte con más verdad. Te ayudará a vivir alineado con tus valores a reconocer tus emociones y necesidades de una forma más consciente contigo mismo y con los demás mejorando tu bienestar psicológico y emocional.
Artículo escrito y revisado por Noemi Bartolomé Psicóloga| Graduada en psicología. Experta en terapia de pareja, dependencia emocional y autoestima. Trauma (EMDR).

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